viernes, 8 de junio de 2012

QUÉ DIFICIL ES CREER EN ESPAÑA

Como catalán se me hace imposible creer en España, aunque comprendo que no todos sientan lo mismo. Conozco algunos que quieren creer y tratan de olvidar los 300 años de historia que nos ha mantenido sujetos al Reino de España. En alguna etapa de mi vida también yo he tratado de limar rencores internamente, olvidando la eliminación a sangre y fuego de la democracia del CONSELL DE CENT, pasando por la burla sistemática a nuestras tradiciones y cultura, hasta las 3 penas de muerte que con tanto entusiasmo castellano le dictaron a mi padre por ser republicano.

Propósito imposible, porque la clase política que rige muestros destinos desde Madrid, independientemente de filosofía, color o siglas, no permite que los catalanes sintamos otra cosa que vergüenza por el vasallaje que nos impone un GRUPO VARIOPINTO de CHORIZOS.

Independientemente de que el esfuerzo financiero catalán sea abusivo y los retornos miserables, nos enfrentamos a un descaro tal en el uso de nuestros esfuerzos, que únicamente nos resta desear el fracaso de España como país y con ello, quizás, la INDEPENDENCIA.

Nadie negará que el gobierno del PSOE fue catastrófico, como lo sigue siendo en aquellos lugares donde ha guardado algún poder. Andalucía, a imagen de España, ERA y SIGUE SIENDO, una olla podrida de compadrazgos, contratos y componendas que dejaron el Tesoro por los suelos, mientras los jefes del Partido, Vicepresidentes, Ministros y Jefe del Congreso, siguen oliendo a robo.

Con la llegada del Partido Popular la DECENCIA se ha lanzado por el balcón. Los Fabra siguen haciendo de las suyas en Valencia, la trama Gürtel continúa al frente de los escándalos en buena parte de España, la Comunidad de Madrid continúa regida por mentirosos y sinvergüenzas, BANKIA deja al descubierto la desvergüenza de quienes pensábamos que podrían ayudar a combatir la crisis, el Banco de España demuestra estar al servicio de desfalcadores profesionales y hasta en la Corte Suprema se descubre que, quién juzgó a Garzón por crímenes inventados, es un chorizo de poca monta.

Algunos españoles se han llenado la boca hasta hace poco con aires de esperanzas, afirmando que la salvación del sistema está en la CASA REAL, honorable, impoluta, prístina, transparente y española. Poco le ha costado a la Casa Real demostrar lo que es en realidad. Sin dar tiempo al primer cambio generacional, hemos visto como el Rey dilapidaba los escasos recursos públicos para darle salida a sus ansias de matar animales indefensos. Al mismo tiempo reniega de cualquier reducción en los 82,6 Millones € anuales de asignación (más gastos), mientras a los empleados públicos mileuristas les reducen los sueldos y a los ancianos les anuncian recortes en sus jubilaciones.

Por si acaso sus SUELDOS REALES fueran cortos (80 Mil + €), los vástagos del Rey cobran sueldos millonarios en empresas de servicios, fomentan empresas comerciales y alguno dedica su ingenio y CONTACTOS para estafar al Estado. Para colmo de males, acabamos de enterarnos de que un estafador profesional estaría chantajeando a un miembro de la CASA REAL, por valor de 6 Millones € (última oferta?), para mantener a la sombra documentos que involucrarían directamente al REY DE ESPAÑA en delitos contra la cosa pública.

Con tanto vacío de moralidad mínima, con tan malos ejemplos de ladronismo descarado, en EUROPA y CATALUÑA, nos repetimos: QUÉ DIFICIL ES CREER EN ESPAÑA.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hombre cuando hables de corrupcion que no se te olviden las que han sucedido en Cataluña.. por ejemplo, el caso Millet en el palau de la musica", o el caso pretoria con la detencion de dos altos cargos de CIU, o la Operacion tacos con la incautacion de 2000 kilos de coca y varios avogados importantes de cataluña detenidos hombres del bufete de pujol.. etc etc etc..

PABLO GONZAL dijo...

Absolutamente cierto. NO podemos olvidarlo, aunque por fortuna sus autores han sido detenidos. No es el caso de Valencia donde Fabra tiene más de 15 causas pendientes y sigue mandando, o de Bankia que afecta la economía de cada hogar en España y de la Casa Real que ensucia hasta los libros de Historia.